martes, 3 de mayo de 2011

La Termodinámica en la Ingeniería Química - Parte III: Aplicaciones de los Fundamentos de la Termodinámica

La Termodinámica en la Ingeniería Química - Parte III: Aplicaciones de los Fundamentos de la Termodinámica

Los elementos teóricos mencionados en la Parte II de esta serie de artículos, se ponen al servicio de una aplicación por primera vez en el empleo de las tablas de propiedades termodinámicas del agua, especialmente en fase vapor. Su importancia se debe a que el vapor es un servicio industrial casi omnipresente en fábricas y plantas de procesamiento, y además a que es la base de la comprensión de la tecnología de las plantas de generación de energía termoeléctrica. De hecho, una planta termoeléctrica es básicamente una máquina térmica, como la de Carnot, solo que de la vida real, de gran tamaño e impulsada por vapor de agua.
Con el fin de ilustrar los conceptos, se apela a dispositivos de carácter mecánico, como los mecanismos cilindro-pistón, otros ciclos de producción de potencia, como los de los automóviles o los que impulsan a los aviones, así como ciclos de refrigeración. Esos aparatos en sí no son lo que se estudia, pues eso es de interés de la ingeniería mecánica; lo que es importante para la ingeniería química es conocer qué le pasa a la materia y a la energía cuando esos aparatos los transforman y manipulan.
Llegado a este punto, formas específicas de la materia ganan protagonismo: los fluidos. En consecuencia ya no se habla mucho en términos de transformación de la materia, sino de transformación de los fluidos. Debido a la importancia práctica que tienen los gases en diversos procesos químicos industriales, se dedica particular atención a su comportamiento y a las múltiples expresiones matemáticas que relacionan cuantitativamente tres propiedades de gran relevancia: presión, volumen y temperatura; se trata de las llamadas ecuaciones de estado. Necesariamente esto tendrá que ir acompañado del uso y aprendizaje de métodos de cálculo, que aunque en algunos casos pueden resultar nuevos, no son demasiado complicados.
Con el estudio de las ecuaciones de estado; surgen ideas generales a cerca del comportamiento cualitativo de los fluidos puros. En esencia, todas las sustancias puras se comportan de manera similar: los líquidos se calientan hasta vaporizarse, los vapores se condensan si se los comprime, los líquidos se congelan si se los enfría, etc. Lo particularmente interesante está en el hecho de que varias fases fluidas pueden coexistir bajo determinadas condiciones particulares, siendo esto el abrebocas del siguiente peldaño en el estudio de la termodinámica

La Termodinámica en la Ingeniería Química. Parte II: Fundamentos de la Termodinámica

La Termodinámica en la Ingeniería Química. Parte II: Fundamentos de la Termodinámica

Por lo general un curso previo de física constituye previa contextualización de algunas nociones fundamentales como energía y su conservación, trabajo, movimiento, calor, temperatura etc. Se da por descontado que todas ellas se conocen en alguna medida al abordar la materia por primera vez.
Esas nociones primitivas se profundizan; se estudian todas las formas de energía que pueden tener que ver con un sistema, se distinguen claramente aquellas magnitudes físicas que son propiedades termodinámicas de aquellas que no lo son, y se diferencian clases de sistemas (abierto, cerrado, aislado, etc). Es en esta etapa donde se tiene un primer feliz encuentro con un racionamiento tan poderoso que será en adelante el santo grial de la interpretación matemática de una enorme cantidad de situaciones físicas prácticas: El principio del balance.
Lo que ingresa + Lo que se genera = Lo que sale + Lo que se acumula
Si se aplica para la materia en un sistema, se habla de la bien conocida ley de la conservación de la masa, que no se considera una ley de la termodinámica, pero es en todo caso de obligatorio cumplimiento. Cuando se aplica a la energía en un sistema, se habla de la conservación de la energía, el balance energético, o bien del primer principio o primera ley de la termodinámica. Incluso, si se asimila como filosofía de vida puede aplicarse con éxito en llevar con orden las finanzas personales.
Con la primera ley, se puede entender algo de enorme importancia para la tradición de la tecnología: una máquina térmica en la forma de un ciclo de vapor de agua. Es mucho más que una aplicación trivial, pues fue esa idea la que permitió la invención de la máquina de vapor durante la revolución industrial, lo cual condujo históricamente a que se sentaran las bases de la termodinámica como la conocemos hoy.
El estudio de esa máquina térmica consiste básicamente en conocer lo que le ocurre al vapor de agua cuando pasa por una caldera, una turbina, una bomba, un enfriador y una válvula, junto con el significado de todos esos términos. Adicionalmente, se trata de un rito de iniciación en el que los ojos del o la aprendiz de ingeniero(a) químico(a) ven por primera vez la luz de un proceso industrial de transformación con materia y energía interactuando.
Si se aplica apropiadamente el principio del balance a una magnitud física a la que todo mundo llama entropía, se entra en los terrenos del segundo principio o segunda ley de la termodinámica. Hasta aquí evité emplear la palabra entropía, pero mencionada la segunda ley ya no hay remedio.
No soy tan avezado como para intentar contestar aquí a la pregunta ¿qué es la entropía? Solo mencionaré que ese espinoso asunto es paso obligado por cualquier proceso de aprendizaje de los fundamentos y acto seguido confesaré que no sé qué rayos es la entropía. Para poner un hasta aquí a ese particular, me limitaré a citar lo que dijo el físico estadounidense Arnold Sommerfeld cuando se le preguntó por qué no había escrito un libro de termodinámica:
“La termodinámica es un tema divertido. La primera vez que pasas por la materia, no la entiendes del todo. La segunda vez, crees entenderla salvo por uno o dos pequeños puntos. La tercera vez estás completamente seguro de que no la entiendes, pero para entonces estás tan acostumbrado a eso que ya no te importa”.
(Cengel, Y.; Boles, M. Thermodynamics: An engineering approach, 5 Ed. 2005.)
Sin embargo, sí me referiré a la segunda ley. Ésta establece que la primera no es criterio suficiente para decidir qué proceso es posible y qué proceso no lo es. Así, se convierte en la expresión de las restricciones que impone la naturaleza: no todo es posible y lo que es posible, tiene un límite y tiene un costo.
Si bien la energía se conserva a lo largo de una transformación tras otra, no siempre estará disponible para que nos podamos valer de ella; eventualmente llegará un momento en que, habiendo la misma energía que en un principio, se tendrá que ya no es energía útil. En esa condición, sacarle partido a esa energía “muerta” no resulta posible. Esa degradación paulatina de la que es objeto la energía, es en realidad una pérdida, un potencial que se tuvo pero se consumió; es un precio que hubo que pagar. La implicación es que no es posible usar energía sin que una porción se pierda, y el costo consiste en renovar lo perdido.
Una consecuencia muy famosa de la segunda ley es que resulta imposible la existencia de las llamadas máquinas de movimiento perpetuo, o aquellas que usan la misma energía una y otra y otra vez hasta la eternidad, sin que se degrade y sin que pierda disponibilidad. Este hecho está incluso arraigado en la cultura popular; una muestra de ello está en aquella ocasión en la que la inquieta Lisa Simpson presenta orgullosa a su padre, Homero, una máquina de movimiento perpetuo. Él la reprende diciéndole “señorita, en esta casa respetamos las leyes de la termodinámica”.
Otra interpretación de la segunda ley, particularmente útil para la ingeniería química, está en el hecho de que todo proceso de transformación tiene una condición extrema de máximo rendimiento, mínima degradación y máxima disponibilidad de la energía, que solo es posible de alcanzar en teoría. Se trata de aquel límite que tiene todo aquello que es posible. Tal proceso imaginario, será lo más cercano a algo perfecto sin violar ni la primera ni la segunda leyes.
En el caso de la máquina térmica, la que cuenta con esas características tan particulares, se le estudia como el Ciclo de Carnot en honor al ingeniero francés así llamado, quien por vez primera concluyó que una máquina de vapor real podría tener en sus más atrevidos sueños un aprovechamiento energético máximo bastante inferior al 100%. Cualquier esfuerzo adicional por mejorar la eficiencia, sería completamente inútil.
Todo esto es, gruesamente, una pasada por el cuerpo teórico básico de la termodinámica clásica. Su estudio y apropiada comprensión es absolutamente necesaria; sin esos cimientos firmes, no se prosperará en las aplicaciones. Como bien reza el refrán: “no hay nada más práctico que una buena teoría"

La Termodinámica en la Ingeniería Química - Parte I: Introducción

La Termodinámica en la Ingeniería Química - Parte I: Intr oducción

El propósito del presente escrito es precisamente describir qué es lo que se estudia en esta materia tan interesante y bella, señalando por qué es tan importante en la formación posterior y en el quehacer de un ingeniero(a) químico(a).
La Ingeniería Química y la Termodinámica
Por un lado, la ingeniería química es, básicamente, el estudio de la transformación de la materia y la energía con el fin de generar valor y riqueza y por esa vía contribuir al bienestar de la sociedad. Por su parte, la termodinámica es, básicamente, el estudio de algunos aspectos fundamentales de la materia, la energía y su interacción. En ambas definiciones se encierra la razón por la que la termodinámica es uno de los pilares de la ingeniería química. Sin ella como fuente de principios y fundamentos, la misión social de la ingeniería química no sería posible de cumplir a satisfacción; al menos no con buen juicio y verdadero criterio de ingeniería.
El Ingeniero Químico y la Termodinámica
La razón práctica por la cual es tan importante que el ingeniero(a) químico(a) cuente con una formación suficientemente sólida en esta materia, tiene que ver con algunas de las preguntas más básicas y necesarias que en la práctica se formulan a la hora de emprender la tarea de generar valor con la transformación del material A en el material B.
¿Es esa transformación realmente posible? (es decir, en el sentido de si la naturaleza realmente lo permite); si no, ¿qué condiciones deberían cambiar para que lo fuese?; si resulta ser factible, ¿hasta dónde es posible hacer esa transformación?, ¿cuánta energía exige cierta cantidad de A para transformarse en B?
Todas esas preguntas, lejos de ser de poca monta, deciden si el proyecto de industria química resulta técnica y económicamente viable o no. Como se verá, son esas preguntas las que la termodinámica contesta con completa idoneidad. Con el fin de argumentar suficientemente ese punto, así como para ampliar un poco la perspectiva, conviene echar un vistazo a qué es lo que estudia la termodinámica, desde sus fundamentos hasta los linderos de las aplicaciones tecnológicas clásicas en ingeniería química.
Objeto de Estudio de la Termodinámica Clásica
De manera razonablemente general, la termodinámica estudia los sistemas, entendidos como porciones del espacio físico claramente delimitadas y bien definidas, sin que importe su forma o su tamaño.
Los sistemas se caracterizan por contar con cierta cantidad de materia, la cual se encuentra en determinado estado. Ese estado del sistema es el conjunto de características físicas que lo describen de manera cuantitativa, y cuya variación constituye una señal inequívoca de que el sistema ha sufrido un cambio. Una primera forma de entender el estado de un sistema es a partir de la identificación y cuantificación de todas aquellas características físicas cercanas a las personas a través de la experiencia de los sentidos: temperatura (que se percibe con el tacto), volumen (que podemos ver y medir), presión (como la que se experimenta con un machucón), etc.
El conjunto de valores cuantitativos que en determinado momento toman todas estas propiedades termodinámicas, es lo que describe al sistema desde el punto de vista de la termodinámica. Si al menos una de esas propiedades cambia, se dice que el sistema sufrió un cambio de estado.
De manera un tanto más específica, y en el sentido clásico, la termodinámica se limita a estudiar los sistemas en el estado de equilibrio, es decir, le interesan los sistemas en ausencia de cualquier causa de cambio o cuando toda causal de transformación ha cesado por completo. Más aún, la termodinámica no estudia cualquier cambio de estado, solo se interesa por aquellos cambios de estado entre estados de equilibrio, y solo da explicaciones a cerca de los cambios netos sin reparar en sus causas ni tampoco en los medios como esos cambios fueron posibles. Se dice pues que la termodinámica no explica la trayectoria de los procesos, tan solo los cambios netos entre un principio y un final.
Por ejemplo, la termodinámica estudia el hecho de que para calentar un kilo de agua líquida en una olla desde 20 hasta 25 ºC sea necesario suministrar unas 5 kcal. Va al hecho y punto. En cambio, hay una cantidad de aspectos que no hacen parte de su objeto de estudio: no es relevante si el calentamiento se hizo en un milisegundo o en diez años, si se calentó sobre el fogón de una estufa doméstica o si se metió la olla en un horno para aprovechar toda su superficie. El enunciado termodinámico se limita a afirmar que si se tiene un kilo de agua a 20ºC sin que ningún factor dentro o fuera de ella tienda a cambiar esa condición (esto es, en equilibrio), es necesario hacerle llegar 5 kcal por cualquier mecanismo o artilugio que haya a la mano, con el fin de que esté 5ºC más caliente en un nuevo estado de equilibrio.
En una palabra, la termodinámica es el estudio de los qués y no de los cómos. El estudio sistemático de los mecanismos involucrados en los cambios de estado de un sistema, junto con sus causas y de más detalles, es el objeto de estudio de los Fenómenos de Transporte. Uno de ellos, la Transferencia de Calor, será la encargada de estudiar los mecanismos a partir de los cuales aquellas 5 kcal pueden ser llevadas hasta el kilo de agua, permite estimar cuánto tardará la tarea según sea ese mecanismo, estudia las posibles causales de pérdida de energía dependiendo la situación y la cuantifica, y nos permite a los ingenieros e ingenieras estimar los recursos materiales mínimos o equipos, que resultan necesarios para someter el agua a ese grado de calentamiento. Para la termodinámica todo eso está fuera de alcance.
Una forma de apreciar la importancia que tiene la formación en termodinámica para los estudios posteriores y para la profesión en general, es a partir de una rápida revisión de aquellos temas que deben estudiarse en diferentes asignaturas. Esto además servirá de guía para aquellos interesados en saber a qué se enfrentan cuando del estudio de la termodinámica se trata. La división presentada en las siguientes partes de esta serie de anotaciones es completamente arbitraria y no necesariamente coincide con las mallas de materias de todos los programas académicos.

FACTORES DE CONVERSION (Tablas)







































Dean, John A.
"Lang Manual de Química"
Editorial Mc Graw Hill
13a. edición, México 1990
Tablas: 2.13- 2.51

Formulario Básico de Derivación e Integración.

Sean: a, b, c, n, m, e; constantes reales, e:2.7182... la base de los logaritmos naturales Θ, β; ángulos variables. u, v, w, y; funciones de X.






Deducción de la Ecuación de Van der Waals


Aqui la deducción de la ecuación de Van der Waals, que viene a complementar la entrada de "Gases Reales"


http://www.lfp.uba.ar/Fausto/FTeor3/p2MEcap8.pdf

Teoría de las colisiones


La teoría de las colisiones propuesta por Max Trautz y William Lewis en 1916 y 1918, cualitativamente explica como reacciones químicas ocurren y porque las tasas de reacción difieren para diferentes reacciones.


Esta teoría está basada en la idea que partículas reactivas deben colisionar para que una reacción ocurra, pero solamente una cierta fracción del total de colisiones tiene la energía para conectarse efectivamente y causar transformaciones de los reactivos en productos. Esto es porque solamente una porción de las moléculas tiene energía suficiente y la orientación adecuada (o ángulo) en el momento del impacto para romper cualquier enlace existente y formar nuevas.



La cantidad mínima de energía necesaria para que esto suceda es conocida como energía de activación.


Partículas de diferentes elementos reaccionan con otras por presentar energía de activación con que aciertan las otras. Si los elementos reaccionan con otros, la colisión es llamada de suceso, pero si la concentración de al menos uno de los elementos es muy baja, habrá menos partículas para otros elementos reaccionar con aquellos y la reacción irá a suceder mucho más lentamente.
Con la temperatura aumentando, la energía cinética media y velocidad de las moléculas aumenta, pero esto es poco significativo en el aumento en el número de colisiones.


La tasa de reacción aumenta con la disminución de la temperatura porque una mayor fracción de las colisiones sobrepasa la energía de activación.


La teoría de las colisiones está íntimamente relacionada a la cinética química.


Los átomos de las moléculas de los reactivos están siempre en movimiento, generando muchas colisiones (choques). Parte de estas colisiones aumentan la velocidad de reacción química. Cuantos más choques con energía y geometría adecuada exista, mayor la velocidad de la reacción.